Hace unos días, mamá, papá, mi amiga Maggie y yo fuimos a dar un paseo a la montaña. Era la primera vez que íbamos los cuatro juntos. Fuimos a un sitio que se llama Ciñera, y que tenía un río y un bosque lleno de hojas. Maggie y yo nos lo estábamos pasando genial, saltando en la hierba, rodando por las hojas, bañándonos en el río...
Había mucha gente con sus perros, pero también había otros perros malos... Mami dijo que eran los cuidadores de las casas y los animales. Se llaman mastines, y son muy grandes...muuuucho más grandes que yo.
Pues cuando volvíamos, intentando esquivar a los mastines, subimos por un camino Maggie, mami y yo. Papi fue por otro camino, y decidimos que era mejor ir por ese. Mientras mami daba la vuelta, Maggie y yo saltamos hacia abajo, sobre unas zarzas. Fueron casi dos metros!!!! Menudo salto!!! Nos caímos rodando, pero nos levantamos rápidamente para seguir jugando.
Seguimos nuestro camino, pero de repente aparecieron dos mastines gigantescos ladrándonos. Maggie y yo teníamos mucho miedo, y salimos todos corriendo para que no nos hicieran nada... Al final tuvimos que juntarnos con un grupo de señores muy amables que nos ayudaron a seguir el camino, porque esos perros no hacían más que ladrarnos...
Pasamos muchísimo miedo, pero finalmente llegamos al coche y pudimos volver a casa... Menos mal que mami y papi cuidan de nosotros!



